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jueves, 9 de diciembre de 2010

Barcelona “revisited”. Picasso, Pedrera, mis lágrimas.. y Fox.


Vuelo desde Madrid a México, a unas cuantas horas de llegar a mi país, suceso que anteriormente me llenaba de emoción pero que como en todo este año, aún me causa una sensación de llegar a una tierra que no siento firme ante mis pies. La oscuridad del avión en un vuelo trasatlántico, el bar del avión, y la música que durante años he acumulado, me acompañan en este regreso, que de suyo es ya especial, pues para bien o para mal, el expresidente por el que voté y que ridiculizó México durante 6 años, está sentado 3 asientos a mi derecha con su esposa que también ha sido una caricatura. Lo cierto es que es innegable que serán, lamentablemente un ícono más de mí país.

Todo este ambiente es propicio para que nuevamente escriba, y hay algo que tengo en mi cabeza desde que estuve en Barcelona hace una semana. Mi viaje a Europa en esta ocasión, fue totalmente sin motivo adicional que acompañar a un amigo que además me pidió organizar su viaje. Visitamos de manera breve e intensa las ciudades de Madrid, Barcelona, Lisboa, Roma, Florencia y Venecia. Por supuesto que cuando la ignorancia o la indolencia van ganando en el juego del maratón, yo opto siempre por tomar el mundo a mi aire, recorrer y sentir el aire en mi rostro, el cansancio en mis pies, y que mi mente trabaje por si sola… Además, yo siempre dejo algo en cada ciudad, para después. No acabo de conocerla jamás, no agoto su oferta y dejo que se renueven las emociones para poder hacer de nuevo algo que ya haya vivido anteriormente. Así, llegué al museo de Picasso, que en muchas ocasiones había pospuesto para un mejor momento, y éste me pareció perfecto. Así que de entrada fue una sorpresa que junto al barrio gótico y en un edificio espectacular, estaba Picasso, esperando a ser descubierto en esa ciudad. Mi viaje emocional comenzó ahí, porque Picasso no era precisamente un artista al que yo tuviera mucho apego, pero hace ya muchos años que ha ganado mi aprecio y que me ha interesado su obra, tal vez no como un aficionado férreo al arte, pero sí como una persona con sentimientos artísticos latentes. En ese momento, caminando entre sus pinturas, leyendo sus hazañas, aprendiendo nuevas cosas, leí algo que me dejó maravillado.

Justo antes de iniciar su llamado “periodo azul”, que tiene como origen o fundamento, trasmitir un velo de tristeza, melancolía o dolor en la pintura, Picasso se reunía en París con Diaghilev, del Ballet Ruso, a través de quien conoció a una de sus esposas.

Justo la noche anterior a mi visita al museo, yo leía en una cafetería de la calle de Consell de Cent, mi libro “Rimbaud” que hablaba justamente de Diaghilev y Nijinski, y de la importante producción que se daba entre dos personas del mismo sexo y/o de la producción que ocurría a raíz del dolor . Yo quedé fascinado, eran lo que considero “señales”, porque entre muchos otros personajes, Picasso conoció no solo a Diaghilev y otros pintores importantes de la época sino también a Rimbaud y a Verlaine. Lo que me maravilla de repente, en momentos de abstracción, es que imagino a personajes tan importantes culturalmente hablando, juntos, reunidos la mayoría de ellos en una misma época, en un mismo tiempo, en un mismo espacio, en un mismo bar, compartiendo una misma bebida y una misma plática. De repente me resulta difícil imaginar la carga de emociones y de intelecto que eso debía producir, y la presión que en ellos mismos debía de provocar. Definitivamente un espíritu de búsqueda, de aprendizaje y de competencia tendría que resultar de rodearse de los artistas (del rubro que sea) del momento. Sin saber ellos mismos que dejarían durante muchos años un espacio en el mundo, que aunque sigue teniendo artistas, son artistas nuevos, que a sus espaldas cargan también la fuerza de aquellos grandes que ya no están presentes más que en sus obras. Esto debe ser una presión para nuestros nuevos pintores, escritores y escultores. Son notas al vuelo, pero que imagino y que además es evidente, lamentable o afortunadamente. Pero lo cierto es también que en su mayoría, los artistas de aquel periodo cercano a Picasso, a Rimbaud, a Manet, a Genet… han sido forjados con otras presiones sociales y económicas, tal vez algo también eso tenga algo que ver. Pues nuevamente el drama, el dolor, el sufrimiento, parecen ser la cuna de productos excepcionales.

Con estas y otras ideas, camino por Barcelona para luego ir también por primera vez a “La Pedrera”, ese edificio de departamentos que también contribuye a hacer visualmente importante el Passeig de Gracia. Lo había visitado por fuera y es de esos “cuadritos” que guardo para después, imaginé que era el momento, y aunque solo estaría abierto a visitas durante una hora más, decidí entrar. El atardecer ayudó mucho a que yo tuviera un latigazo de emoción en cuanto salí a la azotea del edificio y de un solo golpe tuviera ante mis ojos un panorama espectacular de la ciudad, iluminado con tonos naranja oscuros mezclados con azul, y flanqueados en todos los ángulos por esas chimeneas con formas que se antojan caras de guardianes que miran con desprecio a los visitantes que no cesan de fotografiarlos. Ahí desde lo alto, caminaba subiendo y bajando escaleras para recorrer todo el techo del edificio, miraba en todas las direcciones, encontrando cada momento una vista distinta, un tono más interesante, o un rostro más macabro en las chimeneas. Me detuve unos minutos, todos los que pude para poder aprehender la magia del momento, los colores, el paisaje, la emoción y el tiempo transcurrido y los años vividos por ese edificio… Mientras asimilaba todo, me llenaba también de emoción, la emoción que a veces siento de poder estar ahí, y mirar y sentir y de saber que regresaré, la emoción de poder apreciar de cerca en un solo día, tantas maravillas. Y aquí llegó un momento de sensibilidad importante, resulta que desde muy pequeño he querido conocer el mundo, recorrer las ciudades, visitar y ver el arte que hay en todo el planeta, y conocer gente de todas las nacionalidades…, desde pequeño aún recuerdo que la casa de mis abuelos, en donde pasaba felizmente mis vacaciones escolares, era como un refugio en el que encontraba libros que yo veía entusiasmado, y que para mí eran joyas que atesoraba y que sin que los adultos a mi alrededor lo notaran, tomaba especialmente los libros de mi abuelo y los miraba durante horas, recuerdo que había una colección de los museos con las colecciones de pintura más importantes del mundo, y dedicaba un tomo a cada uno: Museo del Prado, Museo de Louvre, Museo Hermitage y National Gallery, además tenía mi abuelo un libro de fotografías de Leningrado que me gustaba ver por las mañanas al despertar, y veía cosas hermosas, interesantes, veía una ciudad intrigante de la que quería saber más. En algún momento supongo que notaron ese interés en mí y mi abuelo no tardó en regalarme una colección de muchos tomos de Historia Universal, era una colección de libros pequeños que me emocionó porque me parecía que tenía el mundo en mis manos. Años más tarde visitaría cada uno de aquellos museos, visitaría también el antiguo Leningrado (ahora San Petersburgo), pero nunca había reparado que fue ahí, en esa casa, y que junto con mi evidente interés, y la guía velada de mi abuelo, es que fue forjándose en mí ese gusto por recorrer el mundo. En Septiembre del 2010 visité a mi abuelo, lo ví, le dí un beso, platiqué con él, y luego estuvo en el hospital, también lo ví y me preguntó si lo visitaría después. Prometí ir al día siguiente, pero ya no lo encontré. Mi abuelo falleció a los 103 años, lúcido, sano y rodeado de toda su familia. Desde la pedrera con la emoción de su recuerdo y de las cosas que antes no pude ver de él, no lo suficiente para haber dicho “Gracias”, se me salieron inevitablemente las lágrimas, y dije “Gracias”, así como ahora dedico ésta pequeña entrada a él.

Y entonces recordé también que hay un placer en la vida que debemos apreciar, el placer de poder paulatinamente cambiar la opinión sobre algo o alguien, el placer de reconocer un error, porque eso implica un conocimiento mejor de aquello que de inicio se desprecia. Algo así me pasó con Barcelona, una ciudad que hace 14 años conocí y que odié profundamente, no entraré en razones porque no aportan nada en este momento, pero si debo decir que he visitado esta capital Catalana muchas veces, cada una de ellas he venido exclusivamente porque hay algún asunto que tengo que atender, y que de inmediato me retiro a Castilla o a cualquier otro lugar, pero los últimos dos años he decidido aminorar mi velocidad, dando oportunidad a que mis 5 sentidos disfruten el tiempo que paso por aquí, y así, ahí, en el ocaso de Barcelona, sobre la pedrera, con un cielo azul que daba paso al atardecer y con una luna que ya intrépida asomaba anunciando la noche, con mis lágrimas aún acariciando mi cara, y el frío viento que me mantenía despierto, me dí cuenta de que por fin, Barcelona me estaba ganando por muchas razones que no había tenido tiempo de reparar. Es como todo lo mejor que hay en la vida, lo que viene despacio, es como amor a fuego lento. Y me sentí muy contento de poder darme cuenta de eso, de poder tener la fortuna de cambiar de opinión a partir de la saturación de visitas a esa ciudad que cada vez me fue mostrando algo nuevo, su gente, su arquitectura, sus razones para ser y defender su cultura.. Y me sentí después de todo esto, lleno de fuerza, de vitalidad, de emoción.

Decidí entonces continuar el recorrido, bajar por las escaleras aún emocionado, disfrutar la arquitectura del departamento que permite ser visitado y salir a la calle.. entonces sentí el terrible cansancio que ya tenía, mis pies no podían más luego de tres días de caminata incesante, así que decidí tomar el metro (cosa que procuro no hacer), y aquellos que me conocen, entenderán lo que me pasó a continuación, cuando llegué decidido a la máquina expendedora de boletos, pedí un viaje y me faltaban 5 centavos de euro para completar la tarifa. Busqué en todos los rincones, pero no había.. aún con los ojos rojos, salí nuevamente a la calle… y regresé caminando a mi hotel.. en el camino volví a llorar, esta vez por tonto, por nunca traer suficiente efectivo.

Gracias por llegar hasta aquí J

Este texto se inició el 11 de Noviembre en un vuelo MAD-MEX, y se terminó el 9 de diciembre del 2010 en un vuelo MEX-ORD, siempre con un whiskey a la mano.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Cairo Time, o el corazón de pollo...


Hace mucho tiempo, al final de uno de los cursos que impartía en la universidad, una alumna se me acercó para despedirse y entregarme un pequeño regalo, el regalo es irrelevante, pero me dijo algo que se me quedó grabado. Es necesario, que para el lector, aclare yo que mi imagen como profesor era de un tipo duro y dispuesto a lo que sea, antes que permitir que una persona que no lo merecía, aprobara mi materia, por decir lo menos.

Mi alumna me agradeció las pocas o muchas, buenas o malas enseñanzas y antes de marcharse, me dijo con voz baja y de manera discreta lo mucho que me apreciaba y…: “…yo sé que a pesar de todo, tienes corazón de pollo”. Me quedé pasmado, sonreí y con la mirada, que no pude evitar, creo que confesé esa verdad que pocas personas en mi vida, pueden ver.

Uno de los momentos más productivos que tengo es cuando estoy en un avión ( y muy mal haría si no fuera así), pero también elijo una película para distraerme y lo que yo llamo "dejar reposar el conocimiento". En mi último vuelo hice una buena elección: "Cairo time". Una película sobre una mujer (Patricia Clarkson), esposa de un hombre que trabaja para la ONU, que va a visitar a su esposo al Cairo (lugar en que se encuentra basado), pero al llegar se encuentra con que el esposo está trabajando en la resolución de un conflicto en algún lugar del medio oriente. Así que ella se queda en Cairo, sola, sin más compañía que la intermitente presencia de un egipcio (Alexander Siddig) que trabaja para el marido. Toda la película transcurre entre el desconcierto de la mujer, que trata de hacer algo en un país con una cultura totalmente diferente a la suya, y en el proceso, se da cuenta de que no es feliz con su esposo, además de enamorarse del egipcio, que por cierto, corresponde a sus sentimientos. En verdad la película no tiene nada de especial, más allá de que es un drama muy sutil y real, en la que mientras transcurren los minutos, la tensión sexual va en aumento y las miradas se van llenando de pasión y de deseo, y de impotencia, porque ella además encuentra un grave conflicto entre saberse casada y aceptar que se está enamorando de otra persona. En toda la película, el único acercamiento físico que hay entre los dos personajes es un beso que por equivocación se dan en los labios, casual, rápido e ignorado de inmediato.

Y ¿a qué viene todo esto?, pues a veces hay muchas más carga emocional en la contención de las necesidades y deseos, es mucho más fuerte cuando quieres hacer algo pero al mismo tiempo te detienes porque crees o sabes que es lo mejor. Esa tensión, esa infelicidad y esa sensación de sentir nuevamente emoción, me tenían fascinado durante la película. De repente mi corazón de pollo se quita su disfraz y me manda señales a los ojos y me emociono como si fuera la protagonista, y sufro como si fuera el protagonista que además sabe su papel y no se atreve a decir nada por no destruir un matrimonio. Me gustó la película porque plasma un lugar interesante, una cultura diferente, una pasión insatisfecha y un amor que probablemente nunca será.

Has vivido algo así?.. ¿una despedida que sabes que será definitiva y que no quieres hacerla pero que no hay más remedio?, ¿una despedida en la que decides dejar eso que te emociona por continuar con lo que tu cabeza dicta prudente?. Pues, no sé que pasó, pero al final de la película he quedado tan emocionado como si yo hubiera estado en Egipto. J

martes, 30 de noviembre de 2010

ITALIA!!!


Luego de 30 minutos en el Red Carpet del aeropuerto de Washington, que usé exclusivamente para buscar un avión que me llevara de Roma o Milán a Barcelona para estar allá a tiempo de cumplir mis compromisos, y un hotel para dormir la noche de mi llegada a Italia, corrí a la sala C12 y llegué ligeramente tarde para el abordaje, aún así, la señorita que controlaba el vuelo me dijo: “si espera unos minutos más, posiblemente pueda darle un asiento en First Class”.. , yo por supuesto, contesté: “tome usted su tiempo, no tengo prisa!”.. y me senté aguantando la emoción que ME produce volar en United First a pesar de que tenía un lugar asegurado en la clase de negocios, así que esperé..y esperé.. y esperé…, mientras que disipaba los nervios hablando por teléfono con las amigas mexicanas; luego de cierta espera, la señorita de ascendencia asiática y amable, me dio mi pase de abordar con el asiento 1C, que obviamente pertenece a la cabina de First Class. Y por supuesto, en algún lugar escondido del tobogán que me conducía al 767, sonreí y me emocioné en silencio.

Ahora escribo en el momento que mayor placer me da, mientras estoy perdido en algún lugar lejano, .... alto, .... perdido entre dos continentes o simplemente entre dos puntos muy alejados. Lo último que ví a través de la ventanilla fueron los tonos anaranjados del ocaso cuando despegó el avión. Y entonces me invadió la emoción que durante todo el día, no habia sentido. Y pensé que en 10 horas estaría llegando a Roma Termini y que tal vez podría ir a sentarme a tomar una copa de vino de frente al Panteón, o escribir mientras veo la fuente de Bernini en la Piazza Navona, o tal vez podría fantasear con encontrar el amor en Italia y caminar por la noche a los pies de la Fontana di Trevi mientras mirando a las estrellas arrojo una moneda para regresar.. (cosa que jamás se me ha ocurrido hacer), .... pero eso es fantasía, la parte real es que estoy saboreando ya una verdadera salsa arrabiata o un antipasti que me permita saborear un buen vino y paladear la decadencia que vive de la mano con la magnificencia de la ciudad eterna.

Alguna vez leí que “la saturación” de algo, es lo que permite que puedas conocer, apreciar, valorar o en el mejor de los casos, juzgar de manera más acertada las cosas. La primera vez que visité Roma, recuerdo con claridad que me atacó una terrible depresión en aquel diminuto cuarto de hotel color verde, y desde ahí llamaba a México para tratar de cambiar mi vuelo para poder salir de esa ciudad que me parecía tan terrible, recuerdo también que cuando llegué finalmente a Fiumicino (el aeropuerto de Roma) para tomar mi vuelo de regreso, me sentí feliz, y más feliz cuando estuve dentro del avión de British Airways que me llevaba a Londres que tanta alegría y emoción me causa. La realidad es que mi opinión sobre Roma no ha cambiado drásticamente, pero estoy trabajando en eso. Este año es la tercera vez que estaré ahí, y mientras camino por la via nazionale, o por la vía del corso, mientras que descubro nuevos callejones, nuevas cosas, nuevas tiendas… y miro a mi alrededor, miro los colores que denotan deterioro, las paredes viejas, las calles grises… pienso que estoy en la ciudad eterna, y trato de imaginar el pasado en una ciudad que sigue en el presente, pienso en lo que hay detrás de todo esto y lo que imagino es una ciudad fuerte, una ciudad que del deterioro y de los momentos difíciles hace su fuerza para seguir siendo eso… Roma. Así que hoy no tengo miedo de depresión ni de cosas tontas, llegaré a Roma y disfrutaré casi 48 horas respirando cada momento, admirando cada escultura, maravillándome de cada Italiano, observando cada movimiento y sobre todo… apreciando cada detalle de lo que venga. Llegaré a Termini que tiene andenes repletos de colillas de cigarro y que está también lleno de gente de todas nacionalidades y no de todos los estratos, esperando un tren que los llevará lejos de la principal estación de la ciudad. Y estoy contento de llegar.

Ha sido un año difícil, se está acabando, y a veces… en este año, muchas veces, olvido que soy una persona muy afortunada. Hoy, volando ya sobre el continente europeo, tomando un whiskey y de nuevo escuchando a Dash Berlin, que hace veces de musa, me doy cuenta de que la intensidad con la que he vivido es tremenda.. Soy una persona afortunada, muy afortunada, no por los viajes que hago, sino por todo lo vivido, por las personas que han pasado y permanecen en mi vida, por los sentimientos vividos, … y claro, también por esos viajes, que sin ser conspicuo, debo decir que no son por trabajo, son por pasión al movimiento, por pasión al descubrimiento y al re-descubrimiento, por pasión a la vida y a un planeta que el día que muera seguiré sin conocer por completo y que me seguirá atrapando su misterio. Soy afortunado, a pesar de que este año ha sido el año en que lo he perdido prácticamente todo, pero aquí, miles de pies sobre el nivel del mar, con mis libros, mis cuadernos, mis plumas y mis dedos que aún me permiten escribir y plasmar mis ideas y sentimientos, me doy cuenta de que no todo está perdido,… aún me tengo yo, aún quedo yo , y aún queda el hambre de descubrimiento, las ganas de sentir más y las fuerzas para seguir adelante y recuperar todo lo que he perdido.

Hoy es viernes por la noche en la ciudad de México… la gente que quiero está allá.. tal vez de fiesta… los amores incómodos.. tal vez buscando otros amores… yo, estoy iniciando un nuevo día, frio, pero nuevo, adelante, y en la ciudad eterna.

martes, 23 de marzo de 2010

Se abrio el closet y se acabó el estigma?




No puedo dejar de pensar en la reciente ley que se ha aprobado en la Ciudad de México y que legaliza la unión civil como figura matrimonial entre dos personas del mismo sexo. Es sin lugar a dudas un evento que marca un hito en la lucha por los derechos de la comunidad LGBT, pero la gente no debe confundirse y ciertamente no debe por ningún motivo pensarse que representa la inexistencia de el estigma hacia la homosexualidad y la diversidad sexual, ni tampoco la tolerancia de la sociedad.

Este significativo avance es un logro social indisticutiblemente, pero que tiene toda su fuerza en la legalidad. Lo que implica que los derechos de una persona homosexual que comparte una vida con su pareja, pueda otorgar sin problema lo que corresponde a cualquier matrimonio heterosexual y además, la posibilidad de adopción. Que es un tema aún con más debates que la simple legalización de matrimonio gay. No me quiero centrar en las ventajas o desventajas o la defensa o detracción de la adopción o del matrimonio. Sino de la perspectiva social, de la que aparentemente arroja un clima de tolerancia y aceptación.

El principal problema que ha enfrentado el estigmatizado, es la visibilidad, y a partir de ella es que se convierte en un ser con un estigma que será irreversible. La persona puede ser rechazada por un grupo social determinado, aceptado por personas que comparten el estigma, y en el mejor de los casos aparentemente tolerado por amigos y compañeros de trabajo.

Es muy cierto que hace 15 años era inimaginable ver a dos hombres caminando de la mano por la calle, mucho menos imaginable ver que dos hombres demostraran su afecto con un beso en la vía pública sin ganarse las miradas de desaprobación, comentarios o agresiones de la gente alrededor. Pero las labores de activistas, la influencia de los medios en un mundo globalizado y la ingenuidad de las nuevas generaciones, han creado un ambiente aparentemente propicio para fomentar la visibilidad, muy distinto a la aceptación de la sociedad, que ante la abrumadora exposición y mención de elementos que hacen innegable la existencia de una población gay, ha acabado por demostrar cierta tolerancia. Pero la tolerancia es muy diferente a la aceptación, y el ejercicio de tolerancia significa en la mayoría de los casos, abstenerse de opinar lo que en la mayoría de los casos, es un total desagrado.

La tolerancia es porque aún hay un estigma, un prejuicio que se atribuye a las personas homosexuales y a aquellas que eligen tener una vida gay (que no es lo mismo). Recientemente, el 18 de marzo con la celebración de las primeras uniones civiles con la figura del matrimonio gay, hubo agresiones físicas y verbales contra parejas de jóvenes homosexuales, lo que prueba que la aceptación dista mucho de llegar a nuestra moderna sociedad. Este tipo de reacciones aún existen en los países más modernos y economicamente más avanzados, aún existen agresiones físicas y homicidios cuyo único móvil es la homosexualidad del agredido.

Este problema, hace que a pesar de los esfuerzos de las nuevas generaciones de personas homosexuales, existan aún muchas personas que prefieren llevar una doble vida para no convertirse en estigmatizados. Esta visibilidad es además muy marcada en ciertos estratos socio-económicos, que también es otro tema.

Desde que se han aprobado las iniciativas de matrimonio y de adopción para parejas homosexuales ha habido manifestaciones que desaprueban y afirman que no es sano que una niña o niño vivan su infancia con la mala influencia una pareja homosexual. El estigma es claro, pues claramente y aunque no se menciona como tal, la idea de esa pareja es: "perversión" . Y la preocupación de los manifestantes es que esa perversión sea transmitida por "default" a un menor de edad.

Hoy en las noticias, ante los problemas que está ventilando la iglesa católica sobre la pedofilia, determina que aunque las actividades de los sacerdotes pedófilos las justifican por el celibato, han declinado esa causa y han mencionado que es por la homosexualidad de los pedófilos. Esto es una prueba más de que hay aún un estigma muy fuerte, que afortunadamente se puede detener con cierta protección de la ley y con la separación de la iglesia de la misma. Pero ojo, Lydia Cacho bien mencionó hace algunas semanas en su columna de "El Universal", que evidentemente el celibato no es razón ni causa de la pedofilia pues hay cientos ó miles de personas que viven en celibato sin que por eso asalten sexualmente a un niño/a. Pero, y ¿qué hay de la homosexualidad?, si no se considera de la misma manera, ¿significa que entonces ese estigma que implica que los padres no pueden dejar a sus hijos a solas con el tío o amigo homosexual, es correcto?. La homosexualidad nos tampoco ni causa ni razón de la pedofilia. La pedofilia es un trastorno que no es exclusivo de homosexuales, y cualquier otro trastorno sexual o criminal no es exclusivo de ningún tipo de persona. Si fuera de esta manera, la sociedad heterosexual sería un modelo libre de criminales, de trastornos mentales y sexuales, libre de violencia y compuesta unicamente de familias ejemplares.

¿Hasta que punto la sociedad dejará de considerar que existe algo "normal"? Aún hay amigos y familia que se atrever a diferenciarse a sí mismos de las personas homosexuales, como "normales". Si nos remitimos a la precisión del lenguaje, ¿de verdad nos podemos considerar "normales"?

Tal vez exista lo común, pero lo normal para una persona, siempre será anormal para otra, y juzgar una realidad como la realidad hegemónica, es un error muy grave.

jueves, 18 de marzo de 2010

La burbuja rota


Recorro con los ojos el interior de mi casa... ó mi pequeño departamento (creo que es más preciso) y veo un piso vacío excepto por un tapete, tres mesitas que armé yo mismo, y un puff que hace las veces de sillón, silla y cama... Miro a mi alrededor y la cocina está ocupada unicamente por la cafetera y botellas de agua...

Recuerdo entonces lo dificil que es empezar de cero... lo recuerdo porque lo vivo nuevamente. A veces lo haces porque quieres independizarte de la casa que te ha visto crecer, otras veces lo haces porque tienes que cambiar de residencia.. otras más, lo haces porque la vida que creias segura... cambia por circunstancias y accidentes que ocasionan cosas que en poco tiempo quedan fuera de control.

La razón que sea, es dificil pero no imposible.. requiere de valor y de coraje para levantarse día a día... cada mañana a veces pesa... y de repente es imposible saber si pesa más la noche o la mañana que implica lidiar con lo que se tiene o lo que se carece.. Pero de repente en algún momento, sin darnos cuenta, llega una mañana en la que al abrir los ojos se ve el día hermoso y se agradece por la luz y la posibilidad de vivir otro día.. En ese momento las carencias y las pertenencias se convierten en la riqueza que alimenta el cuerpo y el alma. Y lo demás, el futuro que es incierto, y el presente que en seguida es pasado, se convierte en algo preciado, en algo que se vive intensamente y que se espera con ansia y alegría.

La vida no es necesariamente justa, y aunque bella, tampoco es necesariamente felicidad completa. La vida es un cúmulo de experiencias y de accidentes que van generando una cadena de eventos afortunados y desafortunados. Hay generalmente dos tipos de personas.. o tal vez tres.. El primer tipo son aquellos que buscan seguridad total y que cada vez que hay un riesgo a la vista, la reacción es protegerse y no salir de la "zona de confort". Esto aplica para todo... desde seguir en casa de los padres el tiempo necesario con tal de evitar pagar renta en otro lado y desequilibrar el ritmo de gasto de ocio del individuo; permanecer en un trabajo "hasta encontrar" otra cosa... proceso que podría durar la vida laboral del individuo; y claro, aquél que cuando ve que su corazón empieza a peligrar, decide terminar con el ser casi amado.. sin importar que tal vez sea el amor de su vida.
El segundo tipo de personas son aquellos que deciden "tomar el tren en cuanto llega a la estación".. y después averiguar la estación en la que bajarán... las oportunidades no llegan una vez como dice todo mundo, pero es muy cierto que definitivamente no llegan a diario y que la vida del ser humano, a pesar de lo que egoistamente pensamos, no es tan larga, y mucho menos la vida productiva fisica y emocional, con lo que la probabilidad de encontrar más de 5 oportunidades similares en la vida... son escasas, así que este tipo de personas, son las que cuentan con un mayor número de experiencias y que normalmente la gente llega valorar o a envidiar.
El tercer tipo de personas son aquellas que en realidad jamás ven las oportunidades... son personas que viven en un mundo en el que no buscan, no se enteran y no ven... ese tipo de personas son las más tristes. En un mundo globalizado son las menos comunes, pero aún existen.

¿Qué tipo de persona es usted? La vida está llena de accidentes, accidentes de segundos que cambian por completo el rumbo de una historia. Al final, nadie está entonces excento de que la vida cambie por completo aún cuando creemos que un capullo nos proteje. Nadie puede evitar que al caminar por la calle en una ruta conocida y acostumbrada sufra un evento fatal, nadie podría evitar que un mal calculo en decisión pueda costar el trabajo o una relación, nadie puede saber que ese extraño al que se le invitó una copa pueda cambiar su vida para bien o para mal...

Con todo lo anterior, creo que deberíamos todos reevaluar el temor de vivir experiencias nuevas.. el temor a arriesgarse.. El riesgo es lo más redituable al final, igual que en el mundo financiero.. mientras más riesgo.. habrá más ganancia emocional, más ganancia en experiencia y espiritual. Y eso, si al final es lo único que realmente nos llevaremos.. las experiencias, lo vivido, lo aprendido.

Se corre el riesgo a veces de empezar de cero... pero el ser humano es sorprendentemente fuerte y se levanta las veces que sea necesario... tenemos algo que se llama instinto de superviviencia.

Un beso a México y al mundo.

domingo, 14 de marzo de 2010

El amor en tiempos del chat




Escribo esto a unos minutos de mi cumpleaños número 38... Años que han pasado creo que demasiado rápido, hace mucho tiempo sentía que un año era un lustro, pero creo que a partir de los 25 el tiempo empieza a pasar a una velocidad acelerada.

Tal vez por eso es que en algún momento del camino, decidí vivir cada día, cada mes, cada año, con toda la intensidad posible. Decidí hacer muchas cosas, tomar muchas aventuras, cosas que normalmente la gente no decide facilmente.... He vivido en 10 residencias diferentes, he cambiado de ciudad en 4 ocasiones, he volado más de 7 veces la vuelta a la tierra, he dado clases, tomado muchas clases, he recorrido la ciudad y el continente, he cruzado varios oceanos, he visitado lugares de barrio bajo y lugares de alcurnia... he volado con judiciales que me platican sus experiencias al matar gente y también con Verónica Castro para compartir experiencias en Rusia, he probado todo lo que he podido y hasta lo que no me gusta. Y afortunadamente...., el punto de este escrito es.. que también he tenido la maravillosa fortuna de amar profundamente y de ser amado, más de una vez.. de hecho, he amado realmente, con fuerza y con reciprocidad, cinco veces.. Hay personas que en el transcurso de su vida a veces llegan a no conocer jamás el amor...

Creo que eso es un mal que ocurre en quiénes hoy describe Castells como "la sociedad de la información" y que produce una terrible y aterradora aceleración de acercamiento de personas, de tal manera que se dan dos situaciones principales, que a simple vista parecen cómodas, pero que a la larga hacen cada vez más dificil que exista el verdadero amor, o dicho con mayor precisión, que se viva o se busque el amor. Las situaciones que generan este "amor efímero" son:
en primer lugar, el sexo se busca como objetivo primordial... en las relaciones de hoy, la gente dice "conocerse" mientras tiene sexo durante semanas... luego de semanas viene el segundo punto... :
se aburren o desencantan, y con la seguridad de que hay todo un mercado de posibilidades, se dan la media vuelta y deciden terminar de "conocer" al anterior... para iniciar a "conocer" a una nueva persona.

La verdad es que siempre he sido de la idea de que el sexo es bueno y por supuesto hay que llevarlo a cabo pues es una necesidad fisiológica, pero también creo que todo en exceso es malo. En algún momento debe existir un equilibrio y realmente dejar llevarnos para poder conocer el amor. Cuando eso ocurre, el sexo puede incluso ser mucho más placentero, sobre todo si se habla y experimenta correctamente con la pareja.

El amor en esta época es más escaso, me parece que siempre ha sido complicado porque lleva de manera inherente la labor de vivir experiencias positivas y maravillosas, pero también la labor de pasar los malos ratos, y de sobrellevar los puntos difíciles de la pareja en cuestión. Y de verdad, todos tenemos esos detalles difíciles.

Hoy las parejas que parece que son felices y enamoradas, de repente se fastidian por cosas que me parecen pequeñeces. Digo todo esto utilizando comentarios de gente que conozco y lamentablemente por experiencia propia. De repente me dice el amigo incógnito 1, que su pareja "ya le da hueva" porque uno quiere salir y el otro no..., pero hace unas semanas estaban contentos por muchas otras cosas. No es más saludable llegar a un punto medio, abrir el diálogo y llegar a algún acuerdo?... parece que no. Resulta que es más agradable no entregar demasiado el corazón y buscar un cuerpo nuevo para "conocerlo" hasta que de flojera y nos haga correr a buscar a la siguiente persona. Eso no es todo... las relaciones ahora las gente las inicia y las termina por mensajes virtuales... coquetean por facebook, arreglan citas a ciegas en chat.. y terminan relaciones por medio de mensajes de sms. ¿¿Eso está bien??...

Me parece que la gente se confunde ahora con la infatuación del las primeras semanas/meses. Claro, es lógico que todo es maravilloso..Todo se ve con colores brillantes y no hay defectos ni cosas feas. Pero todo eso pasa en algún momento, lo que no nos damos cuenta es que los verdaderos colores han estado ahí desde antes de que nos fijaramos en la persona en cuestión... Entonces, porqué no hacer un esfuerzo por valorar al ser "amado" con sus defectos y virtudes?.... si los defectos son más pesados, definitivamente hay que cambiar, pero cuando las virtudes son más o pesan más, no valdría la pena seguir ahí?. Al final, la recompensa es mucho mayor.

El romance, ya es algo que no se estila demasiado... los detalles románticos a veces no son apreciados y definitivamente son escasos. Por supuesto que tenemos que aprovechar las ventajas sociales que nos permiten poder elegir libremente a la pareja, poder tener sexo premarital sin que sea mal visto, y poder cambiar de pareja cuando la vida es insoportable... Pero me da la impresión que el cambio de pareja es excesivo, el miedo o repudio al compromiso es casi general y que la falta de amor verdadero es bastante común.

Vivir y experimentar el amor, es una de las experiencias más bellas que hay en la vida... El amor a veces tiene sus baches... y a veces es doloroso, pero siempre vale la pena. Para evitar baches y dolor... una relación efímera es la solución. El promedio de parejas "estables" es de 1.5-2 años...

En fin... locuras que se me han ocurrido el día de hoy...

Alguien deja mi amor por no sentirse seguro de él.. el corazón queda destrozado... pero siempre con enorme capacidad de amar nuevamente. Amar de verdad es aceptar a la persona con todo el paquete, con sus cosas buenas y malas... No hay nadie perfecto... Y no hay que tener miedo.

Amemos... sólo... déjate llevar.