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miércoles, 27 de noviembre de 2013

SCOTCH for Breakfast

6 am… saliendo de casa a toda velocidad para poder llegar al aeropuerto cuando tenía que haber estado ya ahí, desde 10 minutos antes de salir. Así que cantando "listen to your heart" de Roxette, voy serpenteando el viaducto para no perder el vuelo que me llevaría a Houston.

Luego de correr, dejar el auto y correr al "counter" de United, una cara amigable me da mi pase de abordar y me dirijo a la sala, entro casi de inmediato al avión y siendo 7.15 am la sobrecargo me ofrece algo de beber, a lo que yo respondo: "may i have a scotch, please?". Afortunadamente su expresión no mostraba juicio alguno y con una sonrisa me preguntó si lo deseaba "en las rocas". Asentí.. y entonces pensé mirando por la ventanilla, justificando mi decisión: "en algún lugar es media noche". 

No hay nada como sentir la invasión de un buen whiskey por la mañana. Es una invasión porque empieza el cuerpo a ceder ante la sensación de la bebida y entonces, es cuando empieza la parte relajada y creativa de la historia, cuando las ideas, que ya están ahí en la cabeza, dejan de tener miedo al exterior y salen, en forma de palabras escritas o habladas, y de acciones. 

 He descubierto que cuando se trata de escribir, las ideas fluyen mejor acompañadas de un poco de alcohol, y en mi caso, salen específicamente cuando estoy en un avión porque estoy entonces desconectado totalmente del mundo y conectado con mi realidad pero sin que esa realidad esté abrumando mi atención. También estoy en contacto con mis fantasías que poco a poco juegan con la realidad, hasta que luego de coquetearse una a la otra, llegan a un acuerdo y entonces brota un híbrido producto de ese coqueteo, y ese híbrido, es el que más deseo, el que más me gusta y he descubierto que también es el que más le gusta aquellos pocos ojos que deciden leer mis palabras.

Me emociono porque entonces, los jaloneos que dan la realidad y la fantasía al jugar en mi cabeza, me hacen cosquillas; imagino realidades alternativas, parafraseo con el pasado y hago apuestas con el futuro, me siento protegido entre las nubes y con el horizonte azul y blando a ambos lados. 

Mi escocés disminuye, y poco a poco me doy cuenta que el descenso se ha iniciado.. mis dedos aprietan el vaso y me voy despidiendo de ese pequeño reino desconectado de la tierra, mientras van quedando los hielos en el vaso, y mientras las nubes empiezan a ascender nuevamente. El avión inicia su descenso, mis manos van quedando vacías, pero las palabras, resultado de la lucha que se da en mi cabeza, esas quedan ahí, son como perlas que he ido a buscar entre las nubes y las he traído de regreso a nuestro mundo. 

Si te gusta lo que has leído, hazme llegar el paso de tus ojos por mis líneas escritas, regala un comentario, una reacción, o únete a mis seguidores... que tu paso deje huella. 

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